El 5 de octubre, autoridades mexicanas detuvieron a Iván N., apodado «El Tanque», presunto operador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en Zapopan, Jalisco. Según informes oficiales, el arresto se realizó tras una investigación conjunta con el gobierno de Estados Unidos, que ha señalado a este individuo como uno de los principales responsables de una red de huachicol que operaba en múltiples estados de México y Texas.

La Oficina de Control de Activos en el Exterior (OFAC) de Estados Unidos identificó a Iván N. como líder de la red, que se enfocaba en el robo de combustible mediante la manipulación de gasolineras y el uso de tuberías clandestinas. Según las autoridades, el operador gestionaba actividades ilícitas que incluían el transporte de combustible robado a través de fronteras, lo que generó preocupación en ambos países por el impacto económico y ambiental.

El caso ha revelado la participación de la familia de Iván N. en el esquema de huachicol, lo que sugiere una estructura organizada y heredada dentro del cártel. Las autoridades mexicanas han destacado que este tipo de redes no solo afectan la economía nacional, sino que también están vinculadas a otros delitos como el lavado de dinero y la corrupción institucional. La detención se da en un contexto de creciente presión internacional para combatir el crimen organizado en la región.

Las consecuencias de este operativo podrían incluir la desarticulación de al menos una parte de la red, aunque expertos advierten que grupos como el CJNG suelen reorganizarse rápidamente. Además, la colaboración entre México y Estados Unidos en este caso podría sentar un precedente para futuras acciones contra el crimen transnacional. Sin embargo, la eficacia de las medidas dependerá de la capacidad de las autoridades para investigar y sancionar a todos los involucrados, incluidos posibles cómplices en el sector público.