En la región de Nuevo León, se han reportado más de 600 avistamientos de osos negros en lo que va del año, lo que ha generado preocupación entre las autoridades y la población. El director de Protección Civil del estado, en colaboración con el Servicio de Vida Silvestre, ha emitido un llamado a la ciudadanía para evitar alimentar a los animales y tomar medidas preventivas en sus viviendas. Estos casos se han registrado principalmente en zonas rurales y cercanas a bosques, donde la convivencia entre humanos y la fauna silvestre es más frecuente.
Los osos negros son una especie protegida bajo la Ley Federal de Protección a las Especies en Riesgo de Extinción, por lo que cualquier daño o alteración a su hábitat puede resultar en sanciones administrativas o penales. El director de Protección Civil destacó que la alimentación no solo fomenta el acercamiento de los animales a las viviendas, sino que también puede generar dependencia, lo que aumenta el riesgo de conflictos. Además, señaló que los dueños de propiedades deben asegurar basureros, mantener ventanas cerradas y evitar dejar alimentos al aire libre.
Este incremento en los avistamientos se atribuye a factores como la pérdida de hábitats naturales y la búsqueda de alimento en zonas cercanas a asentamientos humanos. En los últimos años, la expansión urbana ha reducido los espacios donde los osos pueden encontrar recursos, lo que los obliga a explorar áreas más cercanas a las ciudades. Las autoridades han reforzado la vigilancia en zonas críticas y han lanzado campañas de concientización para que la población entienda la importancia de respetar la vida silvestre.
Las medidas recomendadas incluyen el uso de recipientes herméticos para la basura, la instalación de vallas en propiedades rurales y la no exposición de alimentos en exteriores. Además, se insta a los ciudadanos a reportar cualquier avistamiento a las autoridades competentes para que puedan tomar acciones preventivas. La falta de cumplimiento de estas recomendaciones podría derivar en sanciones, pero también en situaciones peligrosas para ambos, humanos y osos. La convivencia segura requiere responsabilidad por parte de todos los actores involucrados.
