El Congreso de Estados Unidos inició una investigación interna contra la Agencia de Control de Drogas (DEA) por presuntos errores en la supervisión del tráfico de fentanilo, una sustancia altamente adictiva que ha causado un aumento alarmante en las muertes por sobredosis. Según informes, la estrategia denominada «fentanyl walking» permitió el paso de cargamentos que contenían hasta 100 mil pastillas de fentanilo entre 2023 y 2025, lo que generó un incremento del 21% en las intoxicaciones mortales relacionadas con esta droga en el país.

La investigación se centra en cómo la DEA autorizó el tránsito de estas drogas a través de fronteras y puertos, posiblemente debido a errores en los protocolos de inspección o a presiones externas. Los legisladores buscan determinar si hubo negligencia o corrupción dentro de la agencia, que ha sido criticada por su falta de respuesta ante la crisis de adicción. El fentanilo, que es 50 veces más potente que la heroína, ha sido utilizado por carteles mexicanos para producir y distribuir sustancias ilegales en Estados Unidos, lo que complica aún más el escenario.

El aumento en las muertes por fentanilo ha generado una crisis humanitaria en múltiples estados, especialmente en áreas rurales y urbanas donde el acceso a tratamientos de adicción es limitado. Expertos en salud pública señalan que la falta de coordinación entre agencias federales y locales ha dificultado el control del tráfico, mientras que la demanda de drogas sintéticas sigue creciendo. La investigación del Congreso podría llevar a cambios en las políticas de seguridad fronteriza y a una revisión de las prácticas de la DEA para evitar que situaciones similares se repitan.

Las autoridades estadounidenses han anunciado que evaluarán medidas como el fortalecimiento de los controles en los puntos de entrada, la colaboración con instituciones internacionales y la implementación de tecnologías para detectar drogas en carga. Sin embargo, los críticos advierten que sin un enfoque integral que incluya prevención, tratamiento y sanciones a los responsables, el problema persistirá. La situación también ha generado presión sobre el gobierno mexicano, que enfrenta críticas por su rol en la producción y distribución de fentanilo hacia el norte del continente.