La influencer Estefanía Coppola aseguró en sus redes sociales que cotizó el Castillo de Chapultepec para celebrar su boda, lo que generó un descontento en la comunidad cultural y en las autoridades encargadas de su conservación. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) respondió rápidamente a la noticia, desmintiendo que el lugar se utilice para eventos sociales como bodas o fiestas privadas.

El director del INAH, Diego Prieto, explicó que el recorrido mencionado por Coppola fue parte de una actividad pública organizada por el instituto, destinada a promover la historia y el patrimonio del monumento. Aclaró que el Castillo de Chapultepec, ubicado en el centro de la Ciudad de México, solo se permite para actividades culturales, académicas o educativas, y no para eventos privados con fines comerciales o de entretenimiento.

El Castillo de Chapultepec, construido en el siglo XIX y considerado uno de los símbolos más importantes de la capital, ha sido escenario de múltiples eventos históricos. Su uso como sede de reuniones, conferencias o exposiciones está regulado por el INAH, que busca preservar su integridad y garantizar su acceso a la sociedad. La confusión surgió al parecer por un malentendido sobre los protocolos de acceso al lugar, que incluyen visitas guiadas y programas educativos.

La respuesta del INAH ha generado un debate sobre la accesibilidad del patrimonio cultural en México. Mientras algunos defienden la necesidad de mantener el espacio protegido, otros cuestionan si las restricciones son excesivas o si hay formas de permitir ciertos eventos sin comprometer su valor histórico. El instituto reiteró que su prioridad es la conservación, pero también destacó que existe un marco legal para que instituciones o grupos puedan solicitar permisos específicos para actividades que respeten el carácter del sitio.