La diabetes tipo 2, una enfermedad crónica que afecta el metabolismo de la glucosa, puede prevenirse mediante cambios en la alimentación y la actividad física, según explica un grupo de especialistas en salud pública. En México, donde la prevalencia de esta enfermedad ha subido significativamente en las últimas décadas, expertos destacan que la prevención comienza con hábitos cotidianos, como reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y reemplazar bebidas azucaradas por agua. Estas recomendaciones surgen en un contexto donde la diabetes es una de las principales causas de mortalidad y discapacidad en el país.

En Nuevo León, el problema adquiere una dimensión crítica: según datos recientes, 11 personas fallecen diariamente por complicaciones relacionadas con la diabetes. Además, la enfermedad no solo afecta a adultos mayores, sino que también se ha detectado en jóvenes de 30 años, lo que refleja un cambio en los patrones de salud generados por estilos de vida sedentarios y dietas poco equilibradas. Este escenario ha generado alertas entre médicos y organizaciones de salud, que buscan concientizar a la población sobre los riesgos de no tomar medidas preventivas a tiempo.

Los especialistas recomiendan priorizar una dieta rica en frutas, verduras, proteínas magras y carbohidratos complejos, mientras se limita el consumo de azúcares añadidos y grasas trans. Además, la actividad física regular, como caminar o practicar deportes, ayuda a mantener niveles estables de glucosa en sangre. En este sentido, instituciones como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han lanzado campañas para promover hábitos saludables, especialmente en comunidades con mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

El impacto de la diabetes no solo es individual, sino también colectivo. La creciente carga de esta enfermedad sobre el sistema de salud pública implica altos costos económicos y una disminución en la calidad de vida de los afectados. Además, la falta de conciencia sobre los síntomas tempranos, como la fatiga constante o la sed excesiva, puede retrasar el diagnóstico y empeorar las consecuencias. Por ello, los expertos enfatizan la importancia de la educación en salud y la accesibilidad a servicios médicos para reducir la incidencia de la diabetes en la población.