La presa El Cuchillo, ubicada en el municipio de Guadalupe, en el estado de Nuevo León, enfrenta un riesgo creciente de escasez de agua a pesar de sus niveles actuales considerados óptimos. Las autoridades hídricas y legisladores advierten que, si no se implementan medidas para reducir el consumo, el embalse podría no cumplir con los compromisos de abastecimiento a la ciudad de Monterrey, así como con los pagos pendientes a Tamaulipas y a los Estados Unidos, según informes recientes. Este escenario generaría tensiones en la región, donde el agua es un recurso crítico para la vida cotidiana y la economía.

El embalse El Cuchillo es uno de los principales recursos hídricos de la zona metropolitana de Monterrey, que depende de su almacenamiento para satisfacer la demanda de más de 5 millones de habitantes. Además, el agua del río San Juan, al que pertenece, es clave para cumplir con el Tratado de Límites y Aguas de 1944, que establece obligaciones con el gobierno de Estados Unidos. Legisladores locales han señalado que el 60% del volumen de agua almacenado en la presa podría no ser suficiente para atender las necesidades prioritarias si no se toman acciones inmediatas, lo que pondría en peligro el equilibrio entre las demandas de las tres entidades involucradas.

La situación se enmarca en un contexto de sequía prolongada y creciente demanda en la región, donde la población y la industria han incrementado su consumo de agua. Las autoridades han llamado a la ciudadanía a adoptar medidas de ahorro, como reducir el uso en hogares y empresas, y a priorizar el agua para actividades esenciales. Sin embargo, el desafío es complejo, ya que el embalse no solo abastece a Monterrey, sino que también es parte de un sistema hidrológico que conecta a Nuevo León, Tamaulipas y el norte de México, con implicaciones transfronterizas. La falta de lluvias en los últimos meses ha exacerbado la preocupación, según datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Las consecuencias de un colapso en el suministro de agua podrían ser severas, incluyendo cortes en el servicio público, conflictos entre entidades federativas y sanciones por incumplimiento de acuerdos internacionales. Además, la escasez afectaría a la agricultura y a la industria, sectores clave en la economía regional. Para mitigar el riesgo, se han planteado opciones como la implementación de restricciones temporales de consumo, la promoción de tecnologías de eficiencia hídrica y la revisión de los planes de manejo del agua. Sin embargo, los expertos coinciden en que la solución requiere un esfuerzo colectivo y una gestión sostenible a largo plazo.