Lorena de la Garza y Marcelo Segovia, exmiembros del Partido Revolucionario Institucional (PRI), se registraron formalmente en el Partido Acción Nacional (PAN) para participar en la elección interna del partido por la alcaldía de Monterrey. Ambos candidatos anunciaron su inscripción en el proceso interno del PAN, el único partido que convocó a un concurso para definir su postulante en la ciudad. La decisión se tomó en el contexto de una alianza electoral entre el PAN y el PRI, que busca consolidar una candidatura única para las elecciones municipales de 2024.
De la Garza, quien fue diputada federal por el PRI y actualmente es diputada local en el Congreso de Nuevo León, aclaró que su registro en el PAN es temporal y no implica un cambio de afiliación partidista. «Esto es una alianza estratégica, no un traspaso definitivo», indicó en declaraciones a medios locales. Por su parte, Marcelo Segovia, exsecretario de Desarrollo Social en el gobierno estatal, también destacó que su participación en el PAN es condicionada por la colaboración con el PRI, que busca evitar la fragmentación de votos en la elección municipal.
El proceso interno del PAN para elegir al candidato de Monterrey se lleva a cabo en un momento crucial para la política local, donde el partido enfrenta la competencia de la coalición «Juntos Hacemos Historia» (Morena, PT y PES) y la alianza del PRI con el PAN. La decisión de los exPRIístas de unirse al PAN refleja la tensión entre la lealtad partidista y las estrategias electorales, especialmente en una ciudad como Monterrey, que ha sido históricamente un bastión del PRI y ahora enfrenta una reconfiguración de fuerzas políticas.
Analistas políticos señalan que el registro de De la Garza y Segovia en el PAN podría reforzar la alianza entre ambos partidos, pero también genera dudas sobre la cohesión interna del PAN, que busca consolidar su presencia en una región donde el PRI ha tenido un fuerte arraigo. Además, la movilidad de figuras priistas hacia el PAN podría influir en la dinámica de las elecciones, al permitir que ambas fuerzas compitan de manera más coordinada, aunque sin descartar conflictos internos si la alianza no se mantiene estable.
