México y Perú restablecieron sus relaciones diplomáticas tras nueve meses de ruptura, un anuncio que fue anunciado por la presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori, el 7 de agosto. Este acuerdo pone fin a una tensión que comenzó cuando la exministra peruana Betssy Chávez fue detenida en México en 2023 por presuntos delitos relacionados con su gestión en el gobierno anterior. La decisión de Fujimori permite que Chávez viaje al país sin riesgo de ser arrestada, según informaron fuentes oficiales de ambos gobiernos.
El salvoconducto otorgado a Chávez es un elemento clave en el restablecimiento de las relaciones. La exfuncionaria, quien fue ministra de Economía durante el mandato de Pedro Castillo, enfrentaba acusaciones de corrupción que la habían mantenido en situación de detención preventiva en México. Su viaje a México, autorizado por el gobierno perúano, se interpreta como un gesto de buena voluntad para normalizar las conexiones bilaterales y resolver conflictos pendientes entre ambas naciones.
La ruptura diplomática entre ambos países se dio en 2023, cuando el gobierno mexicano decidió suspender las relaciones tras la detención de Chávez, quien era considerada una figura central en la crisis política peruana. La situación generó tensiones en el ámbito internacional, especialmente en el contexto de las relaciones entre América Latina y el Caribe. El restablecimiento de los vínculos refleja un esfuerzo por reanudar el diálogo y evitar que los conflictos legales afecten la cooperación regional.
Analistas consideran que este acuerdo podría tener implicaciones para la estabilidad política en Perú, donde la presidenta electa Fujimori enfrenta desafíos para consolidar su mandato. Por su parte, México busca fortalecer su rol en la región como mediador en conflictos internacionales. El caso de Chávez también resalta la complejidad de las leyes internacionales y cómo los crímenes cometidos en un país pueden afectar las relaciones con otro, incluso cuando se trata de figuras públicas.
