El gobernador de Nuevo León, Samuel García, y la secretaria de Desarrollo Económico, Mariana Rodríguez, promovieron un programa de créditos destinado a pequeñas y medianas empresas (MiPymes) en el estado, con un enfoque especial en el apoyo a emprendedoras mujeres. El evento, celebrado el 20 de septiembre de 2026, buscó destacar las oportunidades de financiamiento disponibles para fomentar la creación y expansión de negocios locales, especialmente en un contexto de recuperación económica post-pandemia.

El programa, que ha otorgado más de 10 mil millones de pesos a más de 4 mil MiPymes en Nuevo León, busca reducir las barreras de acceso al capital para emprendedores, con un énfasis en la inclusión de mujeres, quienes históricamente han enfrentado desafíos para obtener financiamiento. Aunque no se especificaron los requisitos exactos para acceder a los créditos en el anuncio, se destacó que el objetivo es facilitar el proceso para empresas con poco historial crediticio o sin garantías tradicionales.

La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para estimular la economía local, ya que las MiPymes representan una parte significativa del empleo y la producción en el estado. Según datos oficiales, el 65% de las empresas en Nuevo León son MiPymes, y su crecimiento se considera clave para generar empleos y diversificar la base económica. Sin embargo, expertos señalan que la falta de transparencia en los criterios de selección de beneficiarios podría limitar su impacto, especialmente si no se abordan las desigualdades estructurales en el acceso al crédito.

Las autoridades destacaron que el programa incluye asesorías técnicas y capacitación para los emprendedores, además de condiciones flexibles en los plazos de pago. Aunque no se mencionó un calendario específico para nuevas convocatorias, se espera que el esfuerzo contribuya a la resiliencia económica del estado, especialmente en sectores como manufactura, servicios y comercio. La iniciativa también busca alinear el desarrollo empresarial con metas de sostenibilidad y equidad de género, aunque su éxito dependerá de la implementación efectiva y la supervisión de los recursos asignados.