Una mujer identificada como Ninfa fue abandonada por su hijo y nuera en un asilo de Monterrey, donde falleció sin que nadie reclamara su cuerpo. La anciana, quien padecía Alzheimer, fue internada en el centro de atención para adultos mayores, pero su familia dejó de comunicarse con las autoridades tras el primer mes de internación. Según informes, los familiares no asistieron a visitarla ni se involucraron en su cuidado, lo que generó un caso de abandono grave.

Las autoridades del asilo informaron que, tras la muerte de Ninfa, se dio un plazo de 15 días para que algún familiar reclamara el cuerpo, pero nadie se presentó. Esto obligó a las instituciones a seguir protocolos para el manejo de cadáveres sin identificación, lo que ha generado críticas sobre la falta de seguimiento en casos de abandono de ancianos. La situación ha llamado la atención de organizaciones que buscan visibilizar la problemática de la negligencia hacia las personas mayores en el país.

El caso de Ninfa refleja un problema más amplio en la sociedad mexicana, donde el abandono de ancianos es un fenómeno recurrente, especialmente en contextos de pobreza o falta de conciencia familiar. La enfermedad de Alzheimer, que afecta a miles de personas en México, exige un cuidado constante que muchas familias no pueden proporcionar, lo que lleva a opciones como la internación en asilos. Sin embargo, la falta de supervisión y apoyo institucional puede derivar en situaciones como la de Ninfa.

Expertos en derechos humanos y servicios sociales han señalado la necesidad de fortalecer políticas públicas para proteger a las personas mayores, incluyendo programas de asistencia económica, capacitación para cuidadores y mecanismos de denuncia ante casos de abandono. Además, se ha planteado la importancia de crear redes comunitarias que apoyen a las familias en la carga de cuidar a sus seres queridos, evitando que la responsabilidad recaiga exclusivamente en los allegados.