La presa El Cuchillo, ubicada en el municipio de China, en el norte de Nuevo León, enfrenta una situación crítica debido al incremento en la demanda de agua en la zona metropolitana de Monterrey y en Tamaulipas. Este embalse, que abastece al 60% de la región, se encuentra bajo presión por la necesidad de cumplir con compromisos de suministro a las autoridades de Tamaulipas, a pesar de que su capacidad de almacenamiento ha disminuido significativamente en los últimos meses.

El nivel de agua en la presa ha caído 10 puntos porcentuales en un solo mes, lo que ha generado preocupación sobre su capacidad para satisfacer las demandas de ambas entidades. Según informes técnicos, el embalse debe pagar a Tamaulipas una cantidad equivalente a casi seis veces su capacidad de almacenamiento, lo que exacerba la tensión en el sistema. Esta situación se da en un contexto de sequía prolongada que afecta a gran parte del noreste de México.

La presa El Cuchillo es un punto clave en la distribución de agua para la región, pero su deterioro ha generado debates sobre la gestión del recurso hídrico. En 2018, el área sufrió una crisis similar que provocó racionamientos y protestas. Ahora, con el nivel de agua en mínimos históricos, expertos advierten que la falta de lluvias y la sobreexplotación de los acuíferos podrían llevar a escenarios más graves, especialmente si no se implementan medidas de conservación o alternativas de abastecimiento.

Las consecuencias de esta situación podrían ser amplias: desde cortes de agua en zonas urbanas hasta afectaciones en la agricultura y la industria, sectores que dependen del riego. Además, el conflicto entre las entidades federativas podría escalar si no se logra un acuerdo sobre la distribución del agua. Las autoridades locales han anunciado planes para optimizar el uso del recurso, pero los expertos coinciden en que se requiere una estrategia a largo plazo para evitar crisis similares en el futuro.