El municipio de Monterrey inició un operativo especial de movilidad y peatonalización en el Barrio Antiguo, una de las zonas históricas más visitadas de la ciudad. Desde este viernes, las calles Mina, Morelos y Diego de Montemayor permanecerán cerradas al tráfico vehicular de 14:00 a 06:00 horas los viernes, sábados y domingos. Esta medida, anunciada por la Secretaría de Movilidad de la ciudad, busca garantizar la seguridad de los visitantes y residentes en un contexto de alta afluencia, especialmente durante la celebración del Mundial 2026.
La iniciativa forma parte de los esfuerzos del gobierno municipal para optimizar la movilidad en áreas con alto valor cultural y turístico. Las calles mencionadas son parte del recorrido histórico del Barrio Antiguo, donde se encuentran edificios coloniales, museos y restaurantes. Según las autoridades, el cierre vehicular se ajustará según la cantidad de personas que acudan a la zona, con el objetivo de reducir accidentes y mejorar la experiencia de los visitantes. Sin embargo, los comerciantes locales han manifestado preocupación por el impacto en sus negocios durante los días de cierre.
El Barrio Antiguo es un destino clave para el turismo en Nuevo León, atraído por su arquitectura, gastronomía y eventos culturales. La peatonalización, aunque temporal, podría influir en la dinámica del turismo local, ya que algunos visitantes podrían evitar la zona por la limitación de acceso. No obstante, las autoridades destacan que la medida busca fomentar el uso de espacios públicos y promover actividades al aire libre, lo que podría atraer a familias y grupos de recreación. La eficacia de esta estrategia dependerá de la coordinación con los establecimientos y la comunicación clara con los usuarios.
En el contexto del Mundial 2026, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México, Monterrey se prepara para recibir a un número significativo de visitantes. La peatonalización del Barrio Antiguo se enmarca en un plan más amplio de infraestructura y seguridad, que incluye la instalación de señalización temporal, la movilización de personal de tránsito y la colaboración con organizaciones locales. Aunque algunos críticos cuestionan la logística de la medida, las autoridades insisten en que se trata de un paso necesario para garantizar la accesibilidad y la convivencia en el área.
La medida ha generado debate entre residentes y empresarios, quienes piden mayor transparencia sobre los criterios para ajustar los horarios de cierre. Además, se analiza si la peatonalización podría convertirse en una práctica permanente en ciertas calles, aunque esto dependerá de los resultados de este operativo. Para los turistas, la medida representa una oportunidad para explorar el Barrio Antiguo sin la congestión del tráfico, aunque también implica adaptarse a las restricciones de acceso en horas específicas.
En resumen, el operativo de movilidad en el Barrio Antiguo refleja la creciente importancia de la seguridad y la experiencia del visitante en una zona histórica. Si bien existen desafíos para equilibrar la movilidad con el comercio local, la iniciativa podría servir como modelo para otras áreas de la ciudad. Su éxito dependerá de la colaboración entre las autoridades, los negocios y los habitantes, asegurando que la peatonalización no solo mejore la seguridad, sino también la calidad de vida y el atractivo turístico de Monterrey.
