Guanajuato combate el robo masivo de leche que afecta a productores
El robo y adulteración de leche en Guanajuato, fenómeno conocido como “lechicoleo”, ha generado pérdidas millonarias y pone en riesgo la salud pública y la supervivencia de los pequeños productores. Las ordeñas clandestinas, facilitadas por colusión entre transportistas y grupos criminales, afectan la calidad y la cadena de abasto del alimento básico.
Cada día, cientos de litros de leche desaparecen durante su traslado a las plantas procesadoras. Los delincuentes extraen parte de la carga y la reemplazan con agua y sal para que el volumen aparente se conserve, lo que vuelve el producto inutilizable para la industria formal y potencialmente peligroso para los consumidores, al carecer de controles de higiene y calidad. Además, esta leche robada suele ser desviada al mercado informal donde se utiliza en la fabricación de quesos y cremas, afectando la integridad de la cadena alimentaria.
Pequeños productores se enfrentan a la falta de pago por parte de las empresas, ya que la leche adulterada o robada no llega en condiciones óptimas o simplemente no llega, dejándolos sin ingresos y sin apoyos oficiales, pues los programas actuales del campo no contemplan este tipo de delito. Ante la gravedad de la situación, legisladores locales han anunciado próximas iniciativas para exigir medidas urgentes de protección y justicia.
El avance del “lechicoleo” en Guanajuato es reciente pero acelerado, y sus secuelas ya se perciben tanto en la economía agropecuaria como en la salud de la población. El combate efectivo a este delito supondrá nuevos retos para autoridades y productores, en defensa de un alimento indispensable para las familias mexicanas.
