Graves denuncias por comida en mal estado en centros de detención de ICE
Migrantes retenidos en centros del Servicio de Inmigración de EE.UU. relatan condiciones inhumanas: escasez de comida, alimentos podridos y porciones mínimas bajo custodia oficial, agravando la crisis humanitaria en los centros.
En distintos centros de detención de ICE a lo largo de Estados Unidos, migrantes provenientes de Latinoamérica y otras regiones aseguran que reciben alimentos en mal estado, muchas veces con moho, porciones extremadamente pequeñas y menús carentes de valor nutricional. Los testimonios recogidos describen experiencias de hambre persistente, raciones insuficientes—en algunos casos apenas sándwiches o cucharadas de arroz al día—y largas esperas entre las comidas. Dicha situación empeoró con la sobrepoblación: en junio, casi 60 mil personas se encontraban detenidas, un 45% por encima de la capacidad autorizada del sistema.
Abogados y organizaciones defensoras de migrantes detallan que las quejas por comida “incomible” y servida en mal estado se multiplican en estados como California, Texas, Florida y Luisiana, afectando tanto a centros públicos como privados. Las condiciones no se limitan a lo alimentario: migrantes también mencionan insalubridad generalizada, escasez de agua, falta de productos de higiene y trato denigrante, lo que pone en riesgo la integridad física y mental de los detenidos.
Frente a estos señalamientos, ICE asegura que las comidas cumplen con estándares dietéticos oficiales y que la seguridad y el bienestar de los detenidos son una prioridad. Sin embargo, los relatos coinciden en una realidad de precariedad y abandono que, según activistas y exfuncionarios, revela una crisis crónica que va más allá de la capacidad logística del sistema.
El drama detrás de los muros de detención recuerda que la dignidad y los derechos humanos siguen pendientes de garantía para quienes buscan un lugar seguro en Estados Unidos.
